quinta-feira, 26 de março de 2026

Vaya no sorpresa.

 El caso de Epstein debe justamente horrorizarnos y enfurecernos, pero la verdad, creo que no debiera sorprendernos mucho. Hagamos un poco de recuento de quienes buscan el poder en este mundo y para que.

r/Epstein - Bill Clinton and Donald Trump at the U.S. Open in 2000, Flushing Meadows - Corona Park 

¿Asesoría política? 



Mi tesis: no tiene nada de inusual que la gente en el poder sea una bola de pedófilos sádicos abusivos. Más precisamente: la gente que está en el poder está ahí precisamente porque es el tipo de gente que le gusta el estupro, la violación, el abuso sexual y el sadismo extremo. Por eso buscan el poder, y, fundamentalmente, ese es el poder que desean. 

Aclaración inicial: sé que hay otras formas de poder, u otros poderes. El poder de curar, el poder de ayudar, el poder de explicarle a alguien un problema de matemáticas o de arreglarle su coche. Cuando hable de ese Poder, lo escribiré en mayúsculas, y diré "gente con Poder". Aquí  estoy diciendo "gente en el poder". Ustedes saben de que poder estoy hablando: el poder político, el poder económico, el poder de las armas, el poder autoritario. Podemos resumirlo así: el poder de dar órdenes y ser obedecido. Es probablemente la forma más *mundana* y *chafa* de poder. Puede ser muy grande, e incluso puede ser usado para el bien. Aun así, tiene el rasgo de que se ejerce sobre los otros, no para los otros. Y ese punto es central en este discurso. 

La manifestación más primigenia de ese poder es la capacidad ejercer violencia física sobre otro ser (centrémonos en humanos en este ensayo, por supuesto que esa violencia se puede ejercer a todo tipo de seres). Puede ser simplemente por capacidad muscular grande, pero ni siquiera es necesario: basta en realidad tener el impulso, el deseo o la pulsión de querer madrearse a otra persona. Eso puede bastar para imponer la voluntad sobre el otro, sin siquiera llegar al daño físico (aunque una muestra siempre ayuda). Ahora adivinen que otra cosa es, también en un plano  muy corporal, ejercer el poder sobre el otro: la palabra violar y violentar son dos ramas de una misma raíz, el latín vis que significa "fuerza o poder", y parece ser que se impuso el significado descrito arriba para "poder". 

Aclarémoslo aún más: ambos fenómenos, el gusto por la violación/estupro/dominio sexual y el gusto por el poder político y económico podrían tener un origen en común. Las víctimas de violación muchas veces, en lugar de reportar el daño físico como lo más traumático, hablan de la impotencia, de la humillación y de saberse dominadas contra su voluntad, es decir, de haber sido usadas por la voluntad ajena. Obsérvese que eso es lo que logra el poder sucio también, puesto que el público se ve sometido por el orden político/policial o el poder económico corrupto de un personaje, o inclusive puede ser sometido por el poder cultural de alguien (un profesor, un sacerdote, un médico). 

Existe un tipo de personalidad que es atraída al poder: los psicópatas. La definición clínica incluye el impulso muy fuerte de lograr las metas propias y poca o nula empatía por aquellos que se encuentren en el camino, tanto a favor como en contra. Esto los hace muy buenos para escalar en política, en lo militar, en el mundo criminal  y en el mundo empresarial. Podemos asumir en vista de los datos que su sexualidad se expresa también con ese enfoque. Si esto no fuera correlación suficiente, también podemos notar que un gran aliciente para alcanzar el poder es poder "cogerse a quien quiera". Nótese que no escribo "coger con quien quiera", dado que el consentimiento o agrado del otro involucrado es secundario. Seguro también habrá quien disfrute sentirse deseado, pero sabemos que ser deseado por el poder o la cartera tiende a atraer a gente de la misma calaña. No siempre fallan dichos emparejamientos pero estamos hablando justo de los otros, de los "no consensuados o no buscados". ¿Debo acaso tratar de convencer al lector de que en todos los ámbitos de poder los encumbrados se muestran, en promedio, más acosadores, más depredadores sexuales, más proclives a la promiscuidad, especialmente con personas más jóvenes, y mucho menos poder?

 

Talento en el escenario--- algo me dice que pasó de víctima a estar en el otro lado. 

 

¿De donde podemos empezar a mostrar ejemplos? México es tan buen lugar como cualquier otro para ello. Era chisme en boca de todos que en Televisa las y los jovencitos que querían llegar al estrellato debían de hacer toda clase de servicios sexuales a los ejecutivos y las estrellas ya encumbradas. Esa leyenda negra del estrellato se aplicaba sin mayor prueba, hasta que estalló lo del clan Trevi-Andráde, donde se probó que, al menos en la cercanía de esos dos personajes, era así, y que además, el hermano de Sergio Andrade, que fue senador, estuvo protegiendo la red de prostitución forzada y pederastia (pues muchas de las aspirantes eran menores de edad). Por supuesto, no pasó a mayores, y no hubo mayores investigaciones, aunque la Trevi y Sergio si pasaron un tiempo en la cárcel, más bien simbólico. Tenemos el caso del "gober precioso" de Puebla (Mario Marín), de quien tenemos pruebas de participar y encubrir una red de prostitución (y de menores) y de torturar a la periodista que investigó el caso (Lydia Cacho), en colusión con Kamel Nacif Borge, empresario de la mezclilla, y Jean Succar Kuri, el único procesado con todas las de la Ley. Adivine usted que tortura deseaban para Cacho: que la violaran en la cárcel. Cuauhtémoc Gutiérrez, presidente del PRI de la Ciudad de México, también fue acusado de mantener una red de prostitución "para uso personal". Políticos, empresarios de gran calado, e hijos de ellos, incluyendo los hijitos de Carlos Salinas  y de Fox, estuvieron involucrados en NXIVM, la secta/curso de mejoramiento personal de Keith Raniere, depredador sexual que compartía esos gustos con la cúpula de su grupo. 

Una institución dedicada a las Buenas Obras y difundir la palabra de Jesucristo, entre otras cosas

 


Y bueno, ya también a estas alturas del partido, nadie que no esté en la negación más absoluta podría sostener que la Iglesia Católica no funciona, entre otras cosas, como una red de encubrimiento y solapamiento para sacerdotes violadores y estupradores. Los casos sobran, y no son de estas décadas nomás: dicha fama la tiene la Iglesia desde la Baja Edad Media. Por supuesto que otras Iglesias han demostrado ser igualmente corruptas en este sentido, recientemente se revelaron casos de la cúpula de los lamas tibetanos. Aquí en México está el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, que al menos abusó de 60 menores, y posiblemente de sus propios hijos. Como es de esperar, el Vaticano no hizo nada al respecto, hasta poco antes de su muerte. Fernando Martínez Suárez, otro Legionario, se especializo en violar niñas de entre 6 y 8 años de edad. Hay quien afirma que hay al menos 250 casos de sacerdotes encumbrados protegidos por obispos, cardenales y arzobispos en México, incluyendo Norberto Rivera. Congruentemente, son los mismos sacerdotes que están coludidos con grandes capo del narcotráfico en México. Por supuesto, no hay persecución formal. Algunos han tenido que renunciar a puestos como profesores de escuela y cosas así, pero de ahí no pasa. Si nos vamos al ámbito internacional, hay al menos 1700 sospechosos sin mayor juicio excepto algunos párrocos de poco poder. 

 

Y algunas prácticas del Santo Oficio, por supuesto... 

 



Arriba usé  la palabra sadismo para referirme a parte del gozo que encuentran estas personas en sus prácticas, dado que no les basta muchas veces obligar a la otra persona al acto sexual, sino que también desean humillar, lastimar (física y emocionalmente), y en casos extremos, torturar y matar-- estos actos son al final sólo la forma más extrema sobre el dominio que se puede ejercer sobre otro. No estoy hablando de las relaciones consensuadas "sadomasoquistas" que hacen referencia a una preferencia erótica válida. Estoy hablando del sadismo real: el que disfruta el verdadero sufrimiento y la muerte de los otros. El término, si usted lo no lo sabe, proviene del Marqués de Sade, escritor de novelas supuestamente pornográficas, pero más bien terror, dos de las cuales, "Justine" y "Juliette" vale la pena recordar en este momento. En ambas novelas se expone la depravación criminal de las castas poderosas de la Francia prerrevolucionaria. Mucha gente cree que son exageraciones caricaturizadas. Los aristócratas, burgueses ricos y eclesiásticos pintados en los libros son depravados criminales que inventan y gozan torturando sexualmente a sus víctimas hasta la muerte con métodos desde burdos hasta complejísimos. Sostengo que Sade no estaba imaginando nada: simplemente estaba encubriendo con personajes ficticios cosas que él sabía de primera mano que pasaban, y su encarcelamiento en la Bastilla no fue por "pornógrafo", sino por hablar de más. En todo caso, la idea de que los poderosos gozaban ejercer su poder así al parecer ya era un tema literario, y me parece que poco novedoso. La gente, con o sin pruebas, escribía sobre las variadas formas de depravación sexual, generalmente maligna, de los poderosos, y podemos encontrar chismes sobre los Borgia y los Medici, como dicen por ahí, sin pruebas pero también sin dudas. 

Poco importa la ideología de los perpetradores encumbrados, si son empresarios capitalistas, políticos o sacerdotes "defensores de los valores tradicionales", progresistas, izquierdistas, etc. Evo Morales también dejó pocas dudas sobre su comportamiento pederasta; hay quien llegó a excusar por "usos y costumbres tradicionales". Lavrentiy Beria, el jefe de la policía secreta (de exterminio) de la URSS era tan obviamente maligno en este sentido que Stalin tenía miedo de que su hija se le acercara. Cuando se derribó su casa, se encontraron cadáveres de mujeres y un cuarto de tortura privado.

Podría seguir buscando ejemplos de otras culturas o históricos: la cantidad de "esposas" adjudicadas a Ramses II, o a Gengis Khan, por decir algo. Pero creo que mi punto está claro para ahora. La gente que le gusta el poder le gusta ejercerlo en lo sexual, y muchas veces sádicamente y de plano malignamente. Sólo por no dejar, también diré que hay depredadores sexuales no sádicos, que les basta usar su poder para aumentar de su atractivo o capacidad de seducción, aunque es interesante ver como aun así estos individuos necesitan ejercer ese poder sobre multiplísimas parejas, p.e. Elon Musk (hasta que no le comprobemos algo peor, estamos a un pelito), Erwin Schrödinger, el papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja/Borgia).  Como habrá notado el astuto lector, también parece ser que es un problema predominantemente masculino, pero no creo que las mujeres estén salvas del todo. En particular notaré (para próximas entregas) como en NXIVM, Nancy Salzmann, y con Epstein, Ghislaine Maxwell, parecen haber sido igualmente terribles a sus contrapartes masculinas, y la segunda puede haber sido en realidad la mente maestra tras la red de chantaje, siendo Epstein en realidad el gran agente. 

El lugar común "el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente" viene muy bien en este tema, pero con la causalidad al menos parcialmente invertida. Podemos pensar que "la corrupción busca el poder, la corrupción absoluta busca el poder absoluto". La relación va para ambos lados en mi opinión. En casos de poco poder podemos notar este comportamiento atenuado: maestros de escuela o de universidad siendo acosadores o buscando compensación sexual de sus alumnas, académicos más encumbrados siendo de plano violadores de facto, a cambio de no destruir tu carrera estudiantil, o de promoverla. Ejemplo: Ranulfo Romo, estrellita de la neurociencia en la UNAM. Debe de haber muchos más, pero se protegen entre ellos. El rumor de que en actividades deportivas, especialmente en Atletismo, las atletas tienen que "prestar las nalgas" a los entrenadores es persistente (no sólo en la UNAM). 

Es también mi tesis que un gran aliciente para que estallara la Revolución Francesa, y para que terminara en "El Terror" fue este comportamiento. La baja burguesía llegó al punto del hartazgo absoluto y decidió, simplemente, acabar con toda la casta dentro de la cual estaban los verdaderos culpables, cómplices, y allegados, y se siguieron de frente, empezando a gozar con la matanza (una vez más, curiosamente especialmente de mujeres jóvenes)  hasta que una nueva clase surgió y ejerció el poder. Me gustaría creer que en los momentos de renovación se tranquiliza un poco eso, pero lo dudo: justo el caos proporciona un aliciente para los elementos de peor ética de moverse rápido. 

¿Cómo evitar esto? Yo no tengo una respuesta, y no creo que haya respuesta fácil: parece ser que esto es parte del "not a bug, but a feature" de la civilización, al aumentar el poder que pocos individuos pueden ejercer sobre más y más gente, y como las castas empoderadas suelen ser antíéticas por diseño. Mi pequeña aportación, es, como en otros temas, tener mecanismos que eviten que nadie tenga demasiado poder sobre los demás. ¿Pero quién tiene el poder de controlar el poder de otros? Si no encontramos una forma de solucionar esto, no nos debe sorprender que estos individuos prosperen, inclusive llegando a ser, digamos, presidentes de los EUA, por decir algo, y que tengan redes criminales especializadas en servirles. Y claro, de momento no esperemos que reciban mucho castigo de las instituciones que debieran ejercer justicia. Después de todo, son manejadas por gente en el poder. 




Nenhum comentário:

Postar um comentário