En la boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es.
Baltasar Gracian (1601-1658)
Hace ya varios años existía en México una cadena de helados bastante buena, que ofrecía, aparte de los helados, diversos productos lácticos como quesos y yogures. La cadena llegó a la Ciudad de México a finales de los 1980s y era medio lujosilla (su origen fue un rancho en Hidalgo). Ya en los 2000s, recuerdo que vendían un queso Port-Salut bastante sabroso ( en aquel entonces no se obligaba a etiquetarlos como "imitación Port-Salut"). Otra cosa que producían era un yogurt con guanabana que era, sin exagerar, lo más excelente. Lo rememoro con muchísimo anhelo. Tristemente, esa cadena de helados ya no existe y no he vuelto a conseguir un yogurt así. Los locales usaban un tema de color rosa-morado pasteloso, rosa pálido, blanco y algunos detalles en negro, como un dibujo semi-realista de la cabeza de una vaca. La compañía estaría por cumplir 102 años de seguir existiendo.
"¿No estarás hablando de Helados Santa Clara, carnal? Todavía existe y hay un chingo, no me digas que no te has dado cuenta, ahora usan colores negro y dorado."
Yo afirmo que los Helados Santa Clara ya no existen. No es que yo sea tan güey como para no reconocer los locales porque ahora usan el mismísimo tema de colores que todos los restaurantes, carnicerías y "barber shops" de México (me pregunto que estudian realmente los mercadólogos que sugieren estos cambios), sino que, al consumir los productos que se venden ahora en los locales de ese nombre, me doy cuenta que no son los mismos. Ahora se produce y se vende otra cosa.
La empresa Santa Clara se fusionó con Jugos del Valle por ahí del 2012, y poco después fue adquirida por Coca-Cola. En esos años fue cuando yo comencé a notar el cambio en los productos. Los yogurts bajaron considerablemente de calidad, y subieron en dulzor exagerado, algo muy propio de Coca-Cola, y los quesos perdieron mucho del sabor madurado que tenían. No voy a decir que estos últimos son pésimos, pero están muy por debajo de lo que eran. Hace mucho que no como un helado de la marca, pero la última vez fue una desilusión fuerte. Y debo decir que yo no estaba prejuiciado por saber de la compra de Coca-Cola, de eso me enteré posteriormente. Pero el helado denotaba la ausencia o la disminución de sabores naturales y el consabido relleno de azúcar.
Este ejemplo me puso a pensar que es lo que pasa cuando una gran empresa, un "grupo" o como le llamen ahora, especialmente trasnacional, adquiere una empresa local, con su marca. Es bastante común que los nuevos dueños, o sus esbirros llamados CEOs, tengan ya su modo de hacer las cosas y quieran implementarlas. El pedo es que esa manera nueva de hacer las cosas realmente no es para beneficiar a la clientela, sino a los accionistas. No se trata de ofrecer un mejor producto, o su servicio, sino de expandir el negocio minimizando lo costos, maximizando ganancias. Y usualmente recurren a fórmulas ya probadas y poco interesantes. En el caso de Coca Cola, la receta es obvia: échale más azúcar, quítale frutas.Cuando compran una empresa, no sólo es para entrar a un mercado, también es para eliminar a la competencia, incluso competencia indirecta, como lo podrían ser los lácteos y los jugos respecto a los refrescos como Coca Cola. El desprecio que muestran por productos de calidad que pudieran haberle restado ventas a los suyos permea en la decisión de abaratarlos. También, claro, es un desprecio por la clientela, que saben presa y, triste pero cierto, acrítica.
Coca Cola es experta en este procedimiento, ya que lo ha hecho, al menos en México, repetidas veces. Sidral Mundet es un caso. Ya perdió el sabor a manzana, pero bien que sabe a azúcar. Y si seguimos con refrescos, pos lo mismo le pasó a Sangría Señorial y Jarritos, estos últimos hasta tenían sedimento de tamarindo en el fondo de la botella antes. Ahora son más "estables y sanitizados" por procesos que, básicamente, le quitan toda la fruta.
Comprar una empresa y una marca es una forma de destruirla. Aun cuando las plantas sigan operando y un producto similar siga llegando a los estantes de las tiendas. Hace poco escribí sobre como Heineken y ABinV lo han hecho con prácticamente la totalidad de las cervezas lager en todo el mundo, y varias de otros estilos también. En el rubro de las bebidas embotelladas (alcóholicas o no) este fenómeno abunda. Ejemplos de otros comestibles que se me vienen rápidamente a colación son Chocolate Abuelita y Morelia, que pasó de La Azteca a Nestlé, y se le agregaron emulsificantes y mantecas que no son cacao en el paso de propiedad, Cajeta Coronado y panaderías el Globo, adquiridos por Bimbo y chafisizados casi inmediatamente.
No sólo en el caso de lo ingerible podemos notar esto. En el caso de los bienes digitales (software, sitios web, apps) sucede lo mismo. Microsoft es famoso por haber echado a perder varios servicios que ha comprado, como Skype y Github. También compró Nokia, pensando que la marca de los indestrucibles teléfonos se podría convertir en su pie fuerte en el mercado de los smartphones. Rápidamente despidió 18'000 empleados, con pérdidas fantásticas, al tratar de forzar a los trabajadores de Nokia a ser como lo que Microsoft prefería tener. No recuerdo haber visto ya un teléfono Nokia desde entonces.
Yo tengo un coraje personal por lo que le pasó a tumblr en la última década, después de una serie de ventas, cada una destruyendo un poco más el servicio. El sitio era muy interesante: era supuestamente una plataforma para "tumbleblogs", es decir, blogs de mediano tamaño, que de forma natural pasó a ser una especie de "tablón de imágenes", siendo muy preferidos en la comunidad los gifs animados como forma de publicación, aunque las imágenes estáticas e incluso programas largos de radio (en audio, evidentemente) también se podían encontrar. El sitio prosperó gracias a que fue adoptado por nerds y artistas eróticos. Estas dos vertientes se encontraban en un ambiente donde había mucha libertad creativa y se retroalimentaban entre ellos. El contenido sexual era primordialmente de aficionados, y de una calidad fina, elegante, realmente artística. Del lado nerd, el blog MapsOnTheWeb nació ahí, por ejemplo. También había animaciones cortas y elegantes de matemáticos que explicaban visualmente conceptos de forma altamente bella. Y claro, había los aficionados a la fotografía: recuerdo añorante muchos de imágenes simples y bellas. El formato o la gente que ahí buscaba expresarse era muy diferente de la de Instagram: no había una competencia por likes, no había influencers. Todo era obra, poca o nula exposición de los autores. Se había creado un ambiente muy sano y muy hermoso. De verdad extraño mucho la belleza que vi en tumblr.
Ahora ese sitio se siente como un edificio abandonado tras un temblor. Tumblr fue adquirido por yahoo hace 12 años, y luego a su vez yahoo fue adquirido por Verizon, en el 2017. Y ahí se fue todo a la fregada. Fue un intento de hacer "rentable" el negocio, por medio de aumentar el número de anuncios. Y para esto se tenían que acomodar a la moral normativa estadounidense. Así que decidieron dificultar la publicación de material "adulto" (este eufemismo siempre me ha causado gracias: la hermosa sexualidad es inapropiada para el gran público, pero la violencia, el militarismo, la agresión, no sufren esa censurante clasificación en general). Esto llegó hasta una prohibición de facto, sostenida por Apple, que se negaba a tener la "app" en su repositorio por supuestas incidencias de porno infantil. Así que cargaron parejo y bloquearon a todos los que producían arte erótico, y bueno, como era un sistema automático el que censuraba, también a mucha gente que nunca había publicado nada sexual. En un despliegue que llegó a ser cómico, el propio aviso sobre la restricción de contenido sexual era etiquetado como contenido sexual por el algoritmo censor. La gente emigró en masa, incluso gente que no parecía estar involucrada en ese tipo de publicaciones, por solidaridad o porque querían estar donde estuvieran ellos. El sitio perdió rápidamente 30% de sus visitas en un año. Verizon acabó vendiéndolo por 0.3% del precio que Yahoo había pagado originalmente. Esto es un ejemplo de como una empresota puede destruir algo sólo por quererlo adaptar a sus modelos de negocios masivo. No es imaginable que querían depreciar a una tercio de centésimo el precio de una propiedad suya para venderla después.
En el mundo de la llamada "Industria del Entretenimiento" (es decir, el cine y televisión gringos), las adquisiciones de estudios e industrias ha resultado en una homogeneización de un ya de por si aclichado gusto y narrativa. Esto es debido a que los grandes consorcios realmente no son nada creativos, pues ser creativos lo ven como un riesgo: prefieren fórmulas ya probadas y repetitivas. Esto crea un bucle de retroalimentación que hace que una expresión cultural se vaya volviendo cada ves más tediosa y mediocre. Disney ha adquirido Pixar, Lucasfilm y Marvel, y claramente la capacidad narrativa de esos estudios va a la baja. Baste ojear sitios de crítica como Rotten Tomatoes y comparar las opiniones de las películas anteriores a la fusión con Disney y las posteriores. Para mí, en particular, la primera Toy Story (la primera película comercial hecha exclusivamente con animación por computadora) y The Incredibles son bastante buenas películas, con bastantes toques originales para ser "cine infantil gringo". Ratattuile, inmediatamente posterior a la compra, es bastante mediocre, repitiendo chistes y gestos probados una y otra vez. De las películas de Lucasfilms (esencialmente las de las Guerras de la Galaxia) ni vale la pena comparar lo poco logradas que son las más recientes comparadas con las más antiguas. Y de Marvel, pues me atrevo a afirmar que, aunque antes era un caos total porque se concesionaban las películas a diferentes estudios, y por ende no había cohesión narrativa, las pelis tenían más huevos. La de Hulk del 2003 tienen una narrativa no convencional que imita las páginas de los cómics en su simultaneidad visual, y propone una visión muy poco gringa de un superhombre. Daredevil, del mismo año, usó una técnica sonora avanzadísima para traernos la sensación de los superpoderes del personaje, un abogado ciego que tiene un oído finísimo que usa como sonar. Compárese con las fiestas vacuas de efectos especiales absurdos de las películas del género de superhéroes más recientes.
No se que otros ejemplos pueda citar al respecto, pero seguro podríamos encontrarlos en ropa, alimentos, automóviles, computadoras. Pero lo que más me preocupa son las cosas que no son visibles al gran público. Por ejemplo, ¿qué pasa cuando pequeños laboratorios de biotecnología, con patentes interesantes y útiles de algunas substancias, son adquiridas por grandes farmacéuticas o empresas de bioingeniería como Monsanto? Otro ejemplo serían las empresas que producen insumos para agricultura o cría de animales. Cuando éstas usan todo su aparato para abaratamiento de costo, para expandir el uso de esas patentes para cosa que no era su intención original, o simplemente, para usarse en escalas que no debieran. De ésto tenemos poca idea, pero si las adquisiciones que son visibles para nosotros son indicativos de algo, 'tons no podemos esperar que las otras sean tan maravillosas. Dado que muchas de estas pequeñas empresas son proveedoras de nichos especializados, no solemos enterarnos de su desaparación, digo, adquisición, por grandes consorcios, y no estamos directamente expuestos a la chafisiación del producto. Aquí seguramente hay riesgos que van más allá de mi personal insatisfacción con el yogurt de la actual Santa Clara.
Postdata:
Por causas diversas me tardé un año en concluir este pequeño ensayo. Ahora que lo publico coincide con la desaparición de MTV. Este hecho es un ejemplo más de lo descrito. Como se puede apreciar por la gran cantidad de ensayos-obituarios que se le hicieron a esta cadena de video-arte-música, podemos saber que aquí también las adquisiciones terminaron por destruir desde ya antes a MTV. Aunque no comparto toda la alabanza que se le hizo al canal, indudablemente era una fuerza cultural de calidad, y terminó siendo una bazofia de reality shows con un discurso ínfimo. ¿Quedará aún un mercado donde cineastas finos "videen" la música de los artistas?


